lunes, 11 de junio de 2012

MENTORIZACIÓN: más allá de la tutoría


El concepto de mentor es algo muy sencillo, un consejero o guía de otro y como casi todo lo sencillo lo difícil es descubrir cómo hacerlo realidad.

La tutoría académica en bachiller, marcada por ley, o universitaria, prácticamente inexistente al mismo tiempo que imprescindible, han caducado.
Un joven no desarrollará al máximo sus capacidades con el tradicional concepto de tutoría escolar. Muchos pueden necesitar un mentor.

¿Qué diferencias hay entre tutor y mentor?.
Una de las más importantes: mientras que el tutor se impone desde el estamento académico, el mentor supone una elección mutua. Debe ser elegido por el joven y éste aceptado por el adulto. El estudiante es proactivo y da el primer paso. En definitiva, se trata de empezar aplicando un hecho básico de que no se puede ayudar a quien no está en disposición de querer escuchar y aprender.

¿Qué características debe tener un mentor?. 
La primera, ser adulto, no un adulto biológico sino un adulto emocional, intelectual y si puede ser, espiritual en su sentido más amplio.
La segunda y consecuencia de la anterior, el mentor no debe buscarse a si mismo en el joven, no debe servirse de él: sus acciones deben de estar encaminadas al desarrollo de las potencialidades del "discípulo".
El mentor no tiene que ser conocedor de las materias que estudia el joven aunque un conocimiento sobre estrategias de aprendizaje o productividad y organización es necesario.

La relación mentor-joven requiere de un compromiso y de un trato frecuente algo que internet y las tecnologías móviles permiten. Y, por supuesto, la confidencialidad total y absoluta.

Afortunadamente una figura como el "mentor" no podrá estar nunca recogida en las asfixiantes leyes educativas, y esto es una garantía de que es un buen camino de relación entre una generación y la que le precede.
He visto cómo en algunas universidades privadas, y con buen criterio, hay profesores que son asignados como tutores a alumnos. Sin embargo esta tutoría funciona cuando el alumno comienza a sintonizar con un determinado profesor y le concede la autoridad (auctoritas = saber socialmente reconocido, en contraposición con potestas = poder socialmente asignado). Acaba de empezar una mentorización.

Desgraciadamente no hay muchos profesores que estén preparados o dispuestos a convertirse en mentores porque requiere mucha dedicación y bastante convivencia, al estilo Aristóteles y Alejandro Magno.

Si te tropiezas con un profesor u otro adulto que pueda ejercer de mentor, aprovecha ese tesoro.

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