Tal y como están los programas de las asignaturas de los grados universitarios, las matemáticas que necesitan los alumnos de ciencias biosanitarias no son las mismas que las necesitan los alumnos que se van a orientar hacia grados técnicos.
Un ejemplo es el de la estadística. La estadística es prácticamente la única materia relacionada con las matemáticas que van a aprender los alumnos biosanitarios y están prácticamente ausentes de los temarios de matemáticas del bachillerato de ciencias. Por lo tanto, los jóvenes que acceden a estos grados tienen un considerable déficit en esta área.
Al mirar al horizonte y ver el examen de selectividad como final del bachillerato, no hay más remedio que someterse al temario impuesto desde el ministerio y consejerías.
¿Qué vía puede haber para paliar estas lagunas?. Una posible respuesta es la utilizar asignaturas optativas o comunes que no tengan repercusión en la selectividad. En esto consiste la transversalidad, ¿no?
Esta es la experiencia que hemos iniciado, los jóvenes biosanitarios de 1º y yo. Estas son las ideas destacadas:
- Utilizar en 1º la asignatura de Ciencias del Mundo Contemporaneo a partir de tablas de datos o estudios que tengan que ver con los temas que se abordan.
- Utilizar en 2º la asignatura optativa de Fisiología y Anatomía Humanas usando el mismo sistema de utilización de estudios que, por ejemplo, se pueden obtener en pubmed.
- Metodología: explicación teórica básica (y a ser posible con videoexplicaciones en pantalla) y trabajo con ordenador para hacer cálculos. De momento utilizamos Excel o similar, pero la idea es aprender a usar SPSS en 2º.
- La evaluación consiste en la revisión de las hojas de cálculo que van confeccionando los alumnos según diversos datos y estudios y una prueba final que hacen en el aula pudiendo consultar las fuentes de información que consideren oportunas.
La principal dificultad es la disposición de ordenadores. No siempre está libre el aula de informática y siempre hay algún joven que no tiene disponibilidad de computador. Al menos con teléfonos móviles en los que reciben las hojas de cálculo o los documentos con los apuntes teóricos pueden salir adelante.
El siguiente paso será que los alumnos evalúen este proceso. ¡A ver qué les parece!, aunque mi percepción es que prefieren estas metodologías a las clásicas de el profesor habla y habla y yo escucho a veces y cuando puedo y quiero.
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