PRIMER CONTACTO
Suele ser habitual en las entrevistas en colegios que cuando llegan los interlocutores se les pasea un recibidor y entonces se avisa al profesor quien baja después. Recomiendo estar esperando a la visita para recibirla en vez de hacerles esperar. En primer lugar por cuestión de cortesía y en segundo lugar porque quien recibe tiene de antemano la autoridad, y en una entrevista profesional ésta debe recaer en el profesor que es el que más conocimientos tiene en temas educativos y de orientación.
En casi todas las ocasiones debe ser el profesor el que tienda la mano como saludo dada su autoridad intrínseca. Sólo en el caso de que haya habido algún conflicto grave antes de la entrevista se puede dejar este signo para el final. La mano se da y se toma entera, no sólo la punta de los dedos. Los varones deben poner especial cuidado en no darla de una manera lánguida ni tampoco con tanta fuerza que haga daño (ralmente la mano lánguida resulta incómoda para quien la reciba ya sea varón o mujer). Mientras se da la mano se mira a la cara de la persona a quien se saluda.
INICIO DE LA ENTREVISTA
Generalmente suele comenzar la entrevista quien la solicita, pero en el caso de una entrevista con padres puede que sea conveniente que el profesor facilite el comienzo centrando el tema ya que es el que ha dedicado más tiempo a la preparación del momento.
LA REGLA DE ORO
Una vez iniciada la conversación es el momento de aplicar la regla de oro que se debe tener en cuenta por parte del profesor durante toda la sesión: hablar un 20 % y escuchar un 80 %. La calidad escucha es la clave del éxito o fracaso de la entrevista. Si a las primeras de cambio ya sea porque uno se quiere lucir o apabullar o porque esta a la defensiva y siente que si no entra en el combate lo puede perder e interrumpe la explicación de los padres o del interlocutor es más probable que la sesión no vaya por el mejor camino.
Si uno deja hablar dejará tiempo para que los padres o alumnos se vayan calmando en el caso de que sea necesario, se hará una mejor idea de la situación y podrá estar atento al enorme caudal de información que suponen los mensajes no verbales.
La escucha merecerá una entrada aparte en este blog.
ATENCIÓN A LOS SENTIMIENTOS PROPIOS
Es muy probable que según cómo vaya la entrevista aparezcan diversos tipo de sentimientos como el de ser atacado, engañado o minusvalorado porque no se reconoce la labor y el conocimiento propio. También los hay positivos como el de sentirse alabado, reconocido o necesitado que tal vez generen actitudes condescendientes o paternalistas.
Cuando los padres hablan sobre sus hijos se suelen sentir bastante identificados con ellos y no suele ser extraño que se observen ciertas parcelas de "simbiosis" afectiva. En estos casos es bastante frecuente que se produzcan fenómenos de transferencia, es decir, una transmisión inconsciente y reactiva de los deseos y frustraciones reprimidas.
La transferencia provoca en el que la escucha la contratransferencia, esos sentimientos sobre los que pido atención y análisis por parte del profesor para situarlos donde corresponde y no tirar por la borda la entrevista.
De vez en cuando conviene situarse como un espectador imaginario que contempla la sesión desde fuera. Esto ayuda mantener la objetividad y a analizar todos los sentimientos que se despiertan durante la entrevista, propios y ajenos.
EL OBJETIVO
Siempre debe ser el bien mayor y en el caso de las entrevistas de trasfondo educativo, el niño o joven.
Para conseguirlo, el profesor tiene que generar un ambiente "ganar-ganar", es decir transmitir que todas las partes vamos en una misma dirección para conseguir el objetivo. Muchas entrevistas no dan el fruto esperado porque se entra en situaciones de "perseguidor - víctima - salvador" que generan dinámicas de "ganar-perder o perder-ganar" que suelen terminar a menudo en "perder-perder".
CONCLUIR
La entrevista debería concluir con unos objetivos claros y unas líneas de actuación y seguimiento. Afortunadamente internet y todas sus aplicaciones permiten una fluida comunicación para el óptimo seguimiento de lo que se ha visto que es mejor para el niño o joven.
El tiempo de duración medio de una entrevista puede ser de unos treinta minutos. Si se ha preparado bien no suele ser necesario prolongarla. Sin embargo si el profesor percibe que durante la sesión el interlocutor esta pidiendo cierto desahogo y orientación personal puede ser una buena ocasión para ser generoso siempre y cuando el propio estado mental lo permita.



