domingo, 27 de junio de 2010

LA SELECTIVIDAD: ANACRÓNICA Y PERVERSA

La LOE (Ley Orgánica de Educación) tiene como soporte pedagógico a las competencias, es decir, a las capacidades de responder a demandas complejas y llevar a cabo tareas diversas de la forma adecuada. Además suponen la combinación de habilidades PRÁCTICAS, conocimientos, motivaciones, valores éticos, actitudes, emociones y otros componentes sociales que actúan para lograr una acción eficaz. En una línea similar pretende actuar la universidad con el Espacio Europeo de Educación Superior (Bolonia).

Y mientras tanto...¡La Selectividad!, un examen de contenidos a la antigua usanza que tiende a pervertir el enfoque docente especialmente en el bachillerato. Se nos argumentará en contra que quien enseña en competencias prepara para la selectividad. No es cierto. La educación basada en competencias es un sistema de aprendizaje y capacitación mientras que la selectividad actual es un examen con en el que difícilmente se pueden evaluar competencias.


Pero supongamos que no hay más remedio que hacer un examen de acceso a la universidad, afirmación que cuestionaré al final de esta entrada. Entonces se plantea otra cuestión: ¿cómo hacerlo de manera que desaparezca el punto de subjetividad del corrector y que puede ser determinante para que un alumno quede fuera de algunos grados como por ejemplo los del ámbito bio-sanitario?. Quien piense que con los criterios de corrección que presentan los coordinadores de las asignaturas de Selectividad hay garantía de corrección equitativa se equivoca. Valga para ilustrarlo el siguiente ejemplo real, de hace unos días.

Llamemos Pablo al alumno/a que ha sufrido el sistema actual de ingreso a la universidad pública.

Después de recibir las notas de la convocatoria ordinaria solicitó revisión de tres exámenes. En uno de ellos le subieron 0,25, en otro 0,6 y en el tercero ni más ni menos que 1,8 puntos. Pero como el criterio dice que la nota resultante es la media de las dos calificaciones, la subida de sus notas quedaron reducidas a la mitad. Me pregunto qué hubiese pasado si la suerte hubiera dispuesto que en primera instancia le corrigiese el segundo profesor. Tal vez Pablo pudiese estar concursando con más garantías a los estudios de Medicina, Enfermería, Biotecnología o los que fueren. ¿No crees que en un examen de este estilo habría que eliminar todo tipo de subjetividad?. Incluso aquella que pueda derivarse de que a los alumnos de la Enseñanza Privada les corrigen profesores de la competencia, es decir, de la red pública.


Siempre que he podido y con escasa esperanza por cierto, he propuesto que los exámenes de selectividad sean de tipo test. En este tipo de examen no hay subjetividad posible. Me responden que entonces no se puede percibir la madurez del alumno en cuanto a sus capacidades de expresión o algún otro sofisma similar. Es una argumentación débil cuando realmente, y por eso cuestiono la existencia de la Selectividad, la PAU no selecciona, sino que ordena según los resultados de unos exámenes que en modo alguno evalúan competencias. La universidad no puede permitirse el lujo de perder alumnos y por eso la Selectividad no selecciona. Si de lo que se trata es de ordenar que se elimine el examen y que las facultades que necesiten ordenar, a la mayoría les sobran plazas, hagan sus propias pruebas que podrían y deberían ser las mismas en toda España, y de tipo test para evitar así todo tipo de duda en las correcciones. Por supuesto, la nota de bachillerato debería tener un peso importante porque no se pueden obviar dos años de trabajo.

¿Imposible?. No, no lo es. Las universidades privadas siguen este sistema. Eliminar o modificar la Selectividad debe ser un tema que se tiene que abordar sin temor y sin hipocresía.

(como siempre, a la espera de comentarios y dispuesto a rectificar)

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